G
sol10r:

El ya no te escribe tanto.
Ya no te llama más.
Cuando te escribe, ya no te dice las cosas bonitas que te decía antes.
Se tarda en contestar y hasta es cortante.
Cuando lo único que buscas es discutir con él, se puede decir que realmente…no le importa, nada.
El te hace sentir mal contigo misma.
Otras chicas le publican cosas en su muro y el responde súper lindo, como solía responderte a ti.
Empieza a seguir adelante, a hablar, a salir, a reír, a divertirse y a coquetear con otras.
Y ahora estás empezando a darte cuenta de lo bueno que es.
El es increíble ¿No?
Bueno, pues lástima que sea demasiado tarde, porque ya lo perdiste, por idiota.
Hubo un tiempo en el que eras su mundo.
Su todo.
La razón de su sonrisa.
El te quería, le importabas, hubiera dado todo por ti, pero lo alejaste poco a poco, con tus tonterías, con tu indiferencia, con tu juegos  y con tus indecisiones.
No te diste cuenta que él era diferente al resto, el no tuvo miedo de alejarse.
El fue lo suficientemente fuerte como para dejarte.

sol10r:

El ya no te escribe tanto.

Ya no te llama más.

Cuando te escribe, ya no te dice las cosas bonitas que te decía antes.

Se tarda en contestar y hasta es cortante.

Cuando lo único que buscas es discutir con él, se puede decir que realmente…no le importa, nada.

El te hace sentir mal contigo misma.

Otras chicas le publican cosas en su muro y el responde súper lindo, como solía responderte a ti.

Empieza a seguir adelante, a hablar, a salir, a reír, a divertirse y a coquetear con otras.

Y ahora estás empezando a darte cuenta de lo bueno que es.

El es increíble ¿No?

Bueno, pues lástima que sea demasiado tarde, porque ya lo perdiste, por idiota.

Hubo un tiempo en el que eras su mundo.

Su todo.

La razón de su sonrisa.

El te quería, le importabas, hubiera dado todo por ti, pero lo alejaste poco a poco, con tus tonterías, con tu indiferencia, con tu juegos  y con tus indecisiones.

No te diste cuenta que él era diferente al resto, el no tuvo miedo de alejarse.

El fue lo suficientemente fuerte como para dejarte.

Te escribo

Te escribo para no morir, para poder seguir respirando, para no asfixiarme entre tanto recuerdo tuyo. Te escribo para olvidarte, para recordarte, para las dos cosas y a veces para retarme, para retarme a mi misma e intentar ya no aferrarme.

Te escribo para saciar las ganas de verte, las ganas de sentirte, las ganas de hablar contigo. Te escribo para no sentirme tan sola, te escribo para no aburrirme en este abismo. ¡Qué cosas tan raras nos trae la vida de pronto! Ayer “tan contigo” y hoy “tan sin ti”. ¡Qué vueltas tan radicales da la vida! Ayer estabas aquí, y hoy simplemente no estás.

Te tengo guardados los besos bajo mis sábanas, cuidado con saltar sobre la cama, no se te vayan a escapar. Te tengo en la alacena también poquitas ganas de conquistarte una y otra vez, perderme contigo un rato, no sé. Tengo en el congelador algunas fotos de los dos, se han conservado bien, tanto como mi corazón. En la cocina tengo tus manías, tus rencores, tus caprichos y uno que otro reproche. En la habitación tengo tu esencia, las huellas de tus dedos, el suspiro que dejaste antes de partir. En la sala tengo algunas mentiras que puse en la alfombra, para poder pisarlas y pisarlas cuantas veces quiera, para intentar olvidarlas, ya sabes, para no sentirme tan frustrada.

Y aun diciéndote todo esto, ¿aun no entiendes porque te escribo?

Te escribo para que sigas viviendo, te escribo para no morir. Te escribo porque ayer estabas aquí, y hoy simplemente no estás. ¡Qué cosas tan raras nos trae la vida de pronto! Ayer “tan contigo” y hoy “tan sin ti”. 

Creo y confío

Creo firmemente, que eres la única persona que puede hacerme feliz. Confío en tus pasos, en tus miradas, en cada palabra que sale tocando tus labios. Creo también, que probablemente jamás regreses a mis brazos, que quizá, algún día, te veré por la calle, y en vez de cruzar miradas y hablar de cómo va nuestra vida, me mirarás con un poco de indiferencia, me darás media sonrisa y bajarás la mirada.

Tengo en mi cuello el mismo lunar que besaste tantas miles de beses, aún tengo esa pequeña bolita en mi labio inferior. Aún mis ojos combinan con el café claro de tu cabello, y mi piel… mi piel aun puede ser condimento de la tuya.

Creo firmemente, que quizá aun no me olvides por completo, que quizá alguien más usará mi perfume, y mientras ríes con ese alguien más, me recuerdes un poco. Confío en que has soñado conmigo, que has creído escuchar mi voz en los rincones de tu mente. Creo también, que otros labios te han susurrado un te quiero, que otros brazos te han dado calor, que otra sonrisa te ha erizado la piel.

Aun tengo esa caja roja con tus cartas, ese collar de metal con un versículo de la Biblia, esa almohada con tu aroma tan impregnado. Aun tengo la primera foto del recuerdo, las entradas de cine, la primera espina de la rosa que me diste. Tengo tu presencia debajo de mi cama, tu mirada detrás de la ventana y mis manos manchadas de azul, de tantas veces que me hiciste tocar el mismo cielo.

Abismo

Me duele reconocer que ya no soy yo misma, que espero conocer a alguien que me entregue todo lo bueno de su persona, sólo para llenar el vacío que dejaste hace siete meses; sólo para sentirme poquito más viva. Me da pena llegar a aceptar, que pienso en ti a cada momento, cada día, porque se me vuelve inevitable escapar del fantasma de tus detalles, de las memorias juntos en casa. Desde una rosa, hasta una cadena, desde un recuerdo vago, hasta un dibujo tonto.

Me duele decirlo, pero te he echado de menos tantas ocasiones, una y otra vez, en las noches más que nada, cuándo duermo sin tu beso.

Y esto te sonará tan absurdo… y lo sé porque te conozco, se que en tu criterio, este sentimiento que me mantiene alerta, ya no debería existir. ¿Cómo podría sobrevivir esto que siento? ¡Si no te veo! no te hablo, ¡no sé de ti!

Oye, no me es fácil vivir de recuerdos, pero hago lo que puedo, de verdad.

Muchas veces me hice la fuerte, la indiferente, la valiente. Llevo tomando esos papeles que no me corresponden desde hace cinco meses, cuando traté de convencerme  que tu ya eras pasado… que yo sólo fui una más, otra persona que se cruzo por tu camino.

Oye, no sé que vaya a pasar contigo, ni conmigo. ¡Ni si quiera sé con qué ojos te voy a ver pasar frente a mi cuando vuelvas! ¡No quiero! Te juro que me rehúso a reencontrarme contigo. Nos hicimos tanta falta, tanto daño, y de mi parte todo sigue tan igual… Oye, no me mereces, quiero pensar que sí pero la verdad es que no, porque después de todo este tiempo, quien dio más de su parte fui yo, quien lloró más fui yo, quien quiso más fui yo, quien pidió más oportunidades fui yo.

Eras mi paraíso y decías que yo era tu vida, pero de un momento a otro, las miradas simplemente, dejaron de ser como antes. Y tus besos, dejaron de provocar que cerrara los ojos.

Tú no me dejaste, tú te fuiste como de costumbre.

Y qué triste es todo, porque con la única persona con la que sentí eso de la eternidad, que algo no tiene final, fue contigo. ¿Y sabes algo? resultó que sí tuvo final… y uno muy complicado.

Perdón por no llegar a tu vida a tiempo, me retrasé tropezando con la misma piedra varias ocasiones.
Y es que así somos las mujeres, tardamos un minuto en saber si un vestido no nos gusta y todo una vida en darnos cuenta que andábamos con un imbécil que no nos merecía.
geelea